Siempre intento traeros las mejores fotos que he conseguido en mis sesiones fotográficas. No quiere decir que sean fotones, pero son las que yo creo que merecen la pena. Pero claro, cuando además estás haciendo fotos de trabajo, y tienen que salir más o menos bien, empiezan los problemas, y los nervios, al menos a mi aún me ocurre. Algo así me ocurrió en el podio del Rallye en el que estuve este fin de semana. Subieron los tres primeros al podio y… Mejor me dejo de palabras, y os enseño lo que me pasó.
Suben los ganadores de la prueba al podio (Miguel Fuster, y José Vicente Medina), les entregan los dos trofeos que habían ganado (el del rallye, y el de primer GT en el rallye, para quien le interese), y llega el momento de apretar el disparador… ¿Pero que ocurre? Pues nada, que el foco se ha ido al público, y eso que están a oscuras en el público.

Venga, otro disparo, pero claro ya han bajado los trofeos, más que nada por que el flash tiene que cargarse. Vale, vamos a una toma general, venga, rápido, recogemos zoom, encuadramos, miramos que esté bien enfocado, y clic… ¿Pero por que? ¿Qué ha ocurrido detrás para que os deis todos la vuelta? Vaya, justo empiezan unos fuegos artificiales en vuestro honor.

En fin, estoy decidido, esto hay que solucionarlo. Tengo que lograr una foto decente del podio del rallye, pero ya están hablando entre ellos, la cosa se complica. Es prácticamente imposible que me miren todos, pero… ¿que veo? Después de luchar literalmente al segundo el vencedor (Miguel Fuster), y el segundo (Xavi Pons) hablan entre ellos… rápido, puede ser el pique de la temporada, y… clic

Por fin, una foto medio decente del podio. En fin, os dejo, que voy a escribir un artículo de opinión encabezado por esta foto. Espero no fallar tanto en el próximo podio.
