Cuando visito un sitio como Mérida, me quedo un tanto perdido. No es por que no me sepa orientar, que también me pasa. Me refiero a que parezco como ausente, y es que no puedo dejar de imaginarme como sería vivir allí en los tiempos en los que esos grandiosos monumentos que hoy en día son solo restos, se encontraban en pleno apogeo. Imagino como sería ver un espectáculo en el teatro romano, o una carrera de cuadrigas en el circo romano. Por desgracia, eso ahora mismo solo se puede revivir a través del cine, con todos sus efectismos, o bien a través de la imaginación, que es lo que yo prefiero hacer.

Todo lo que os he comentado al principio es para explicaros el motivo de esta foto. No es una gran foto. Lo se. Son solo las gradas del teatro romano de Merida, pero no dejo de imaginarme ahí sentado viendo algún espectáculo de la época, y rodeado de las personas que poblaban Mérida entonces.

También me gusta imaginar la grandeza del tejado que sostendrían estas columnas en el anfiteatro.

Y pienso en donde se habría alojado la cigüeña que ha puesto ese nido ahí.

O como sería ver una carrera de cuadrigas desde aquí.

En fin, supongo que algo que no ha cambiado mucho son los paseos en los alrededores del acueducto, como estos.
